El túnel ferroviario Leake Street cerca de Waterloo sirvió para la presentación de obras de Banksy y el 40 de los mejores grafiteros de 15 países. Miles de personas han visitado esta inusual exposición de arte.
El Cans Festival tenia por tema: la libertad, fue elegido por Banksy, cuyas contribuciones incluyen cuatro Murales y tres instalaciones. Muchas de las obras llevan símbolos políticos y sociales mensajes. Banksy dijo: “He sentido siempre que cualquier persona con una pintura puede tener mucho decir en la forma en que nuestras ciudades las ven los arquitectos y de anuncios. Hombres. Por lo tanto, llegar a cubrir toda una calle con graffiti es un sueño hecho realidad, o-como tal vez algunos lo llaman-una completa pesadilla “
y para terminar unos cuantos videos del evento.
Cans festival london..
“You speak for your whole generation when you keep your mouth shut”
(“hablas para toda tu generación cuando matienes la boca cerrada”)
Hace dos semanas, en una subasta londinense, alguien pagó más de 300.000 euros por el mural de un grafitero en el que unos monos con un cartel al cuello se ríen de los tontos seres humanos; días antes, alguien había pujado en Internet con 270.000 euros por un dibujo estampado por las buenas en una pared de Londres. El precio no incluía ni la extracción de la pintura del muro ni la reposición de la pared del (afortunado) dueño de la casa en cuestión.
En una consulta popular, el 95% votó por conservar uno de sus dibujos
Nadie conoce su nombre verdadero, ni la forma de su cara, ni su dirección
Su pista se esfuma a cada paso. Nadie dice haber hablado con él
Es Robin Hood al revés: pinta para los pobres, pero le compran los ricos
El autor de las dos obras era el mismo: Banksy, el grafitero enigmático, el más famoso del mundo, el más cotizado, criticado, admirado, perseguido y comentado. También el más misterioso, escurridizo y silencioso. Ha llenado de sus pinturas el muro de Gaza; ha entrado subrepticiamente -disfrazado con barbas postizas, sombrero y gabardina de exhibicionista de chiste- en los más grandes museos del mundo para colgar obras suyas llenas de un humor cachondo al lado de cuadros venerables; ha pintado sobre cerdos y elefantes de verdad; ha hecho exposiciones multitudinarias en Los Ángeles; ha vendido cuadros a Brad Pitt y Angelina Jolie…
Pero nadie fuera de su círculo de amigos sabe con certeza su nombre verdadero, ni la forma de su cara, ni su estatura, ni su biografía, ni la cuantía de su fortuna (si es que tiene) ni su lugar de residencia o su número de teléfono o de fax. En Bristol, la ciudad en la que nació (aunque no se sabe en qué barrio), la mayoría de los jóvenes le adoran; la policía, en cambio, le considera un gamberro. Él se ha autodefinido como “vándalo profesional”. Los turistas hacen tantas fotografías de sus dibujos callejeros como de los barcos del puerto; su libro se encuentra entre las camisetas y las catedrales de miniatura en las tiendas de recuerdos; a los empleados de la limpieza de los vagones de los trenes de esta ciudad les entregaron el año pasado una guía de arte grafitero para que aprendieran a identificar sus pintadas y conservarlas.
¿Quién es Banksy?
La camarera del pub nocturno de la calle Frogmore saca la basura a las dos de la tarde y la deja en un cubo enorme que hay en un callejón delimitado por un puente y la pared lateral del edificio, de cinco pisos. A la altura del tercero, más o menos, hay un gran dibujo: un hombre en chaqueta se asoma por la ventana y mira a lo lejos buscando a alguien mientras una mujer (su mujer, probablemente), en ropa interior, le sujeta por el hombro tratando de calmarle; agarrado al marco de la ventana con una mano, a lo largo de la pared, se encuentra el amante, un tipo calvo y desnudo. Unos metros más abajo, al lado del cubo de la basura que ahora cierra la chica del pub, se descubre la firma del autor: Banksy.
Para pintar esto necesitó un andamio de obra. Lo confirma la chica, que prefiere no dar su nombre. Con una sonrisa, también asegura que el andamio estuvo dos días colocado pero que ni ella ni sus colegas del pub se enteraron de para qué servía. Que no preguntaron… Que Banksy lo pintó de madrugada… que se lo encontraron por la mañana… que…
-¿Y usted lo vio? ¿Usted lo conoce? ¿Usted conoce a Banksy?
La chica vuelve a sonreír, con ironía. Y dice, con una voz cantarina, como si no quisiera que se la creyera del todo:
-Nadie conoce a Banksy. Ni en Bristol ni en ningún lugar.
El dibujo, pintado hace dos años, desató la polémica en esta ciudad. La elección del emplazamiento no era casual: el edificio, además del bar en la planta baja, alberga una clínica de enfermedades sexuales y unas dependencias municipales. Además da de frente a la sede principal del Ayuntamiento. Era una suerte de desafío. Algo así como “Atrévete a borrarlo”. La prensa local, más o menos devota del grafitero, dio la noticia de la aparición de la pintura. Algunos querían que se borrara; otros, no. El Ayuntamiento decidió convocar una consulta popular. Más de 500 personas participaron. El 95% votó por Banksy. Se quedó. Por aclamación popular. En el sitio elegido por el artista anónimo. No sin que un concejal del partido conservador, Spud Murphy, se echara las manos a la cabeza: “Esto es delirante. Este Ayuntamiento se ha vuelto loco”.
-Nadie conoce a Banksy -repite la camarera-. Nadie sabe quién es y por qué pintó esto aquí.
Lo que sí se sabe: Banksy es rubio, alto, viste la ropa típica del grafitero amante del hip-hop; tiene unos 35 años; desde muy joven formó parte de la vivísima cultura de la pintura callejera de Bristol, tal vez junto a Birmingham, la más talentosa de todo el Reino Unido. Comenzó empleando la técnica del spray aplicado directamente a la pared. Pero una noche decidió cambiar. Él lo explica en un libro suyo, Wall and piece (Muro y pieza):polis andando por los raíles, buscándonos. Decidí cambiar de táctica o dejarlo: tenía que tardar menos tiempo en pintar. Entonces vi que el tanque del motor del camión tenía letras pintadas con una plantilla. Yo podía hacer lo mismo con letras mucho más grandes”. “Estábamos poniendo ‘SIEMPRE LLEGA TARDE’ en el vagón de pasajeros de un tren. De repente llegó la policía y salimos corriendo. Pero yo me arañé con las espinas de un arbusto y no me dio tiempo a llegar a nuestro coche. Mis amigos se fueron. Yo me escondí debajo de un camión de basura. El motor estaba a la altura de mi cara: un hilillo de aceite se filtraba y me caía en la cabeza. Estuve así durante una hora, mientras oía a los
Desde esa noche, Banksy hace plantillas con cartones que coloca en la pared y que luego rocía con el spray de pintura de coches. Es simple, directo, rápido e impactante.
Primeramente se dedicó a llenar las calles y parques de Bristol con ratas de espíritu crítico y burlón que hacían de todo: rodar a los transeúntes con cámaras, oír música, bailar, volar, romper con tenazas imaginarias candados de puertas de verdad… Se integraban en el paisaje urbano (en los buzones, en las alcantarillas, en las trampillas, en los pomos de las puertas) para reírse de él, para criticar los carteles que prohibían esto o lo otro…
Había nacido Banksy.
La policía los borraba en cuanto los encontraba. Como hacía con los otros grafiteros de la ciudad, por otra parte.
En 2000 organiza su primera exposición, en un restaurante-barco llamado Severnshed. Después se mudó a Londres, ciudad que también llenó de dibujos, y viajó a Los Ángeles, San Francisco o Barcelona. Su fama y su cotización creció. Los admiradores locales que compraron en Severnshed obras suyas por 100 libras las revenden ahora por 30.000.
El restaurante todavía existe. Aún organiza exposiciones. Pero ninguno de los camareros de entonces sigue. Porque ésa es otra: la pista de Banksy se desvanece a cada paso. Cerca, hay otro barco-pub, el Thekla, que mantiene en la línea de flotación una pintura que el grafitero hizo hace años una noche montado en una barquita. Sin mebargo, nadie en el barco-pub sabe (o dice saber) nada sobre él.
Hay una mujer que sí lo conoció. Se llama Susie, ronda los 50 años, le gusta mucho la pintura, pero habla con pereza, prefiere no dar su apellido y trabaja en la tienda del centro de arte contemporáneo Arnolfini. “Hace muchos años, cuando él era casi adolescente, pasó una noche en casa y nos intercambiamos retratos. Él me hizo uno a mí y yo otro a él. Era un tipo majo, normal, simpático. Tampoco es que yo le considere el mejor grafitero. Creo que Bristol ha dado mejores. Pero sabe darse publicidad”.
¿Y venderá alguna vez el dibujo?
-No creo. ¿Sabe? No hay que mezclar el arte y el dinero. No van bien juntos.
Susie, con su falta de ganas para responder, da en el clavo. Con Banksy, tal vez a pesar de él o tal vez no, es muy difícil separar el dinero y la pintura: van juntos hasta límites estúpidos. En un reportaje publicado por la revista New Yorker en mayo de 2007 se afirma que un día, en Los Ángeles, Banksy tiró unos restos de pizza al cubo de la basura de la calle y que alguien los recogió y los subastó en eBay. La parte de pizza, con anchoa incluida, que el grafitero antisistema desechó la vendió el muy prosistema subastador por 102 dólares.
“No es su culpa”, explica el periodista Christopher Warren, que conoció a Banksy hace unos años. “Es una paradoja: los que él critica en sus pinturas le recompensan adorándole. ¿Y él qué puede hacer?”.
El experto en arte y redactor de la revista Venue Steve Wright, es probablemente la persona de Bristol que más sabe de Banksy fuera de su círculo cerrado de amigos. Ha publicado recientemente el libro Home, sweet home, dedicado al grafitero. Se entrevistó con muchas personas y le siguió los pasos de cerca. Pero no logró dar con él.
“Para mí sigue siendo un genuino elemento antisistema”, manifiesta Wright. “No sé si es millonario. Creo que no: los que ganan miles de libras son los que compran y venden y revenden sus obras: los inversores. Lo que sí sé es que él podría ser rico si quisiera. Y en Internet (picturesonwalls.com) ofrece grabados a 500 libras. Sigue creyendo en el arte accesible. ¿Hay algo más democrático que pintar en la calle para que lo vea todo el mundo?”.
Y añade: “Usa el anonimato para seguir haciendo lo que hace sin que le pille la policía. Aunque también le da un punto de misterio que le reporta fama. A él le gusta ser anónimo, y le cuesta, tratándose de quién es. Debe de llevar una vida un tanto extraña”.
Todo en Banksy invita un poco a la esquizofrenia. Él ha escrito: “A los que gobiernan las ciudades no le gustan los grafitis porque piensan que nada debe existir a menos que dé un beneficio”. Pero es precisamente lo contrario: el Ayuntamiento de Londres, que asegura que su trabajo no consiste en diferenciar el arte del gamberrismo, manifestó recientemente que está dispuesto a borrar la treintena de grafitis de Banksy en esta ciudad aunque valgan miles de libras (a pesar del autor).
Por su parte, el Ayuntamiento de Bristol reconoce que hay grafitis que pueden considerarse arte y otros no y que Banksy se ha ganado una reputación internacional. Como en el caso de los ferrocarriles, si el dibujo callejero es de Banksy se queda, pero si no… se borra.
En octubre apareció su última obra en Bristol. Un policía con pinta de hombre de Harrelson, de rodillas, apunta su fusil mientras un niño, a su espalda, va a explotar una bolsa de papel para asustarle. Banksy lo pintó en la pared de una casa perteneciente a una institución de caridad: The Wallace and Gromit children’s fundation. “Lo hizo de noche, subido al tejado. Una mañana, cuando entramos a trabajar, estaba allí”, dice Laura, una empleada, con la misma sonrisa admirada que la chica del pub de Frogmore. “Nuestro director se había puesto en contacto con él por e-mail pidiéndole un cuadro, y mira”.
Algunos compañeros le consideran un vendido. Otros opinan que sigue siendo el mismo que ensuciaba trenes con “SIEMPRE TARDE”. Aunque todos son conscientes de que ha creado un personaje a la altura del antifaz, un Robin Hood al revés, que pinta para los pobres, pero al que compran los ricos.
En este comienzo del año las cosas por esta nuestra base submarina parece que pintan bien, y una de las sorpresas más agradables ha sido ver como el infame artista urbano conocido como SpY ponía en funcionamiento su web personal, documentando así sus proyectos tanto con imágenes como con breves textos explicativos. Quizá fuese este el detonante por el que pensamos en él como el entrevistado del mes, aunque apreciamos su trabajo desde hace ya bastante tiempo. Creemos que la línea de trabajo de SpY es una de las más consistentes e inteligentes que se están desarrollando ahora mismo en este país, por no decir en todo el continente, y siempre es un placer encontrarse con sus instalaciones por cualquier esquina de Madrid. La mayoría de ellas no suelen durar demasiado, pero aun así, sobre todo desde que comenzó a intervenir las señales de tráfico, no han pasado ni mucho menos desapercibidas.
Citando textualmente lo que el artista comenta: “Las obras de SpY quieren ser un paréntesis en la inercia autómata del urbanita. Son pellizcos de intención que se esconden en una esquina para quien se quiera dejar sorprender. Cargados a partes iguales de ironía y un humor positivo, aparecen para contagiar una sonrisa, incitar una reflexión, favorecer una conciencia un poco más despierta”
Esperamos que estas preguntas aporten algo de luz sobre la persona que está detrás de estos trabajos, y si aun queréis mas, estad muy atentos al artículo.
Entrevistador: Siempre empezamos con la misma pregunta: ¿Cómo, cuándo, y donde empezaste a hacer cosas en la calle?
Spy: A finales de los 80 con el Graffiti, en mi barrio.
E: ¿Se podría decir que tus comienzos están directamente ligados a la vieja escuela madrileña de Graffiti?
S: Se podría decir que sí, pero la verdad es que hubo una generación que se dejo ver mucho a los finales de los ochenta por Madrid, esa fue mi primera referencia.
E: ¿Cómo era el ambiente en el Madrid de tus comienzos como escritor?
S: Por aquella época el Graffiti en Madrid se dividía en dos, por un lado la parte más autóctona que eran los llamados flecheros, la escena de escritores que tuvo origen en las firmas del Muelle y sus contemporáneos, y por otro la parte de Graffiti basada en la documentación americana: “Guerra de Estilos” (”Style Wars), “Spraycan Art“, “Subway Art”… escritores de todo Madrid íbamos a Nuevos Ministerios para ver fotos, firmar libros, quedar con otra gente para pintar… allí veías todo tipo de escritores. Todo era descubrimiento, mangábamos los botes y los rotuladores para poder firmar, los fatcaps eran las boquillas de los sprays del calzado… Cada poco de documentación que te llegaba se trataba como oro en paño y empezábamos a investigar cómo entrar a las cocheras del Metro. Es una etapa en la que aprendí mucho y que recuerdo con mucho cariño.
E: ¿Con quién empezaste a pintar?
S: Entre mediados y finales de los ochenta empecé a fijarme en los graffitis de otros. Por la ciudad el que más destacaba era Muelle, por su manera tan llamativa de pintar. Elegía cuidadosamente los sitios donde hacer sus piezas y eso le hacía resaltar mucho, aparte de no estar entonces el Graffiti tan masificado como ahora. Por otro lado ya había otro tipo de escritores que se dejaban ver mucho, para mí la influencia más directa que tuve fue de un escritor de mi barrio que por entonces firmaba Kotis. Más tarde nos conocimos y empezamos a pintar juntos con gente del barrio, luego surgió PTV y empezamos con otros escritores de otros barrios. Cuando terminó esa época me uní a SPC y luego formamos Reyes del Mambo.
E: ¿Cómo surge vuestra crew Los Reyes del Mambo?
S: Surge de la buena relación entre miembros de dos grupos que nos juntábamos a menudo, SSB y SPC. Teníamos afinidad en los estilos y pintábamos trenes juntos.
E: ¿Cuándo empezaste a darte cuenta de las posibilidades que tenía la calle como soporte creativo, al margen de escribir tu nombre en las paredes?
S: A mediados de los noventa empecé a observar la calle desde una perspectiva distinta a la del Graffiti, cuando pintas Graffiti tu marco de percepción de la ciudad suele estar limitado a los tags y las piezas. La verdad es que no fue premeditado, empecé a tener ideas distintas, distintas maneras de observar la calle. Creo que de alguna manera cambié el chip. En ese tiempo la gente decía: “esto no es Graffiti”, lo cual era evidente. Nosotros lo empezamos a denominar intervenciones urbanas. Ya en el graffiti me gustó siempre explorar nuevas cosas, aparte de formar un estilo propio, algo que en el Graffiti se valora mucho, la identificación. Que te vean y te reconozcan de inmediato. El Graffiti fue una escuela que me es ahora muy útil en el desarrollo de mi trabajo.
E: ¿Cuales fueron tus primeros referentes en este sentido?
S: A principios de los noventa había muy poca documentación impresa, sólo se empezaban a ver los primeros fanzines extranjeros especializados en Graffiti. La verdad es que en ese momento no había nadie de nuestro entorno del Graffiti que hiciese nada parecido. No tuvimos referencias de trabajos en la línea de los nuestros hasta tiempo después.
E: Una cosa que me parece muy interesante de tu trabajo es la ironía y el humor de tus piezas. También la sutileza con la que se esconden en el paisaje urbano, de una forma antagónica al graffiti tradicional, mucho más intrusivo y descarado. ¿Por qué este cambio? ¿Cuándo empezaste con esta clase de intervenciones?
S: No fue un cambio premeditado, pero es verdad que mi actual línea de trabajo es mucho menos invasiva que cuando pintaba Graffiti. Procuro estar siempre atento y observar el entorno para desarrollar mi trabajo. No todas mis piezas cuentan algo, a veces son simplemente una modificación de algún elemento urbano que acaba en unas letras o en otra alteración del paisaje, algo que surge de mis raíces en el Graffiti. Ahora estoy tendiendo a desarrollar intervenciones con más énfasis en el contenido, me gusta que mis trabajos cuenten cosas y despierten un poco la conciencia, es una vertiente de mi trabajo que cada vez me gusta más explorar.
E: Los temas que eliges y la localización de estas está siempre aparentemente, relacionadas. ¿Qué es antes, la idea o el lugar? ¿Cómo desarrollas cada una de ellas?
S: No tengo un método definido, a veces el lugar me sugiere una idea, hay veces que una circunstancia social me lleva desarrollar una intervención, otras veces una idea me lleva a un lugar y otras simplemente quiero contar algo y busco la mejor manera de hacerlo. Procuro ser receptivo al dialogo con la cuidad, que ha sido durante años el marco donde me he expresado y he comunicado mis ideas.
E: ¿Qué es lo que te interesa transmitir con tu trabajo?
S: Quiero que la gente disfrute con las intervenciones, que al girar una esquina encuentren algo no habitual en sus rutinas que les haga pensar, les arranque una sonrisa, una reflexión… Algo en lo que estoy trabajando mucho ahora es consolidar en mi trabajo un lenguaje propio y fortalecer cierta coherencia. Mi obra no es la expansión o continuación de un tema central, cada trabajo surge de una idea nueva. En el lado formal tengo una cosa clara: no caer en tendencias ni en florituras de diseño. Procuro que mi obra sea en ese sentido lo más aséptica posible.
E: Cine, literatura, dibujos animados, el supermercado de la esquina… ¿Cuales son tus principales influencias?
S: Intento alimentarme de todo lo que puedo, me encanta la animación, el cine, el arte, el diseño en todas sus vertientes, ahora hay muchísima información y es difícil estar al día de todo.
E: ¿Cuál será el próximo movimiento de SpY? ¿Algún proyecto interesante a la vista del que tengamos que estar pendientes?
S: Voy a vender una iglesia, a matar a un toro y disfrazar un político.
E: ¿Algo que te haya llamado la atención recientemente y que te gustaría
recomendarnos?
S: El trabajo de Santiago Sierra.
Como guinda una muestra de sus trabajos..
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E: Primero, una pregunta que le hacemos siempre a todo el mundo para estas entrevistas: ¿Cuándo, dónde, cómo y porqué empezaste a trabajar en la calle…?
3: Empecé alrededor del 99 en Lille con Remed. Siempre habíamos pintado maderas y cuadros en casa de uno u otro; pero en ese momento nos encontramos un taco enorme de pegatinas y decidimos actuar un poco en las frías calles “Lilloises”. Fue cuando cree el personaje 3TTMAN (”tt” es una abreviación de la palabra “tête” –cabeza-, lo digo porque parece que es difícil de pillar… hasta para los franceses) y le ponía en situación, mientras Remed dibujaba ojos y los pegaba en los carteles. Muy poco tiempo después llegue a España, aquí he seguido haciendo plantillas, con el escudo de Madrid y el 3TTman dentro y al lado la frase “Agitador de medio ambiente”. Pero no puse muchas y nunca llegue a entrar en contacto con la escena del arte callejero madrileño así que mi historia de amor con las calles madrileñas tuvo un parón de 2 o 3 años. Bueno, siempre que venía Remed de visita acabábamos con un spray en la mano (el estaba bastante más metido en este medio en esa época, de hecho la primera vez que toque un spray para hacer un muro fue en Lille -mezclamos unas caras con un elefante-, nos pillo la policía al final y pasamos toda la puta noche desde las 19h00 hasta la 13h00 del día siguiente en la “jaula” por solo pintar de blanco ya que ni nos pillaron pintando… ¡flípalo!). Lo de las firmas y las letras nunca fue lo mío. No le pillo el punto, lo respeto pero no me cuenta nada, lo que me interesa de actuar en la calle es la comunicación que tienes con el tío que está viendo tu obra, que no deje indiferente a una vieja que pasea el perro, el niño con su bici de cuatro ruedas, o el moderno que sale del Nasti… en fin, son los que se van a comer lo que has pintado todo el día no? Así que un buen día me tropecé con una de esas paredes forradas de carteles y surgió la idea de utilizarlas ya que estaban a disposición y que era una información impuesta al transeúnte, así que mejor darle un poco de gracia y que dentro de lo que cabe respetaba el medio ambiente. De allí le fui pillando el gustito al spray, y aquí estoy… metiéndome en un estudio con Spok, Eltono, Nano4814, y Lucho il Vaporetto.
E: En tu trabajo en la calle me llama la atención lo mucho que te gusta colaborar con todo tipo de artistas, algunos que ni tienen nada que ver contigo. Es algo habitual en esto del arte en la calle pero en tu caso se ve que te lo pasas genial trabajando con otra gente. Cuéntame un poco cómo surgen estas colaboraciones, como planteas el trabajo de unos y otros, etc..
3: Me encanta. Primero porque te lo pasas mucho mejor bebiendo una birra pintando con un colega, y segundo porque siempre significa un reto lo de fusionar dos estilos que en principio no tienen nada que ver. Por lo general, pero sobre todo con la movida de los carteles, lo que me interesa siempre es tener un fondo común, ya que estas utilizando una información existente y el juego consiste en reinterpretarla. Así creas expectación con el “espectador” quien había visto ya antes la misma imagen. Si de por si el cartel tiene su propia “grafica” no importa que los que pintan tengan un estilo diferente, lo que importa es que la pieza tenga un sentido conjunto. Así que antes de pintar, siempre hablamos y sacamos un tema por ejemplo cuando hicimos uno con Sins, Suso33 y Mosh, en diciembre elegimos “La navidad”, con Zosen en febrero fue “Los medios”… ¡así que nada de hacerte tu pota sobre el papel e irte! Me parece un planteamiento “menos egoísta” y eso creo que se nota en la obra final.
E: Entrevistador: Tu trabajo tiene una serie de elementos recurrentes que definen una simbología-iconografía propia muy característica pero hermética para los ajenos a tu obra. ¿Te atreverías a dar algunas pistas para descifrar todo eso: los hombres con 3 cabezas, los números…?
3: Será porque “3 is a magic number”… creo (todavía no lo tengo bien claro) que me mola el numero porque al contrario del típico balance bien/mal o guapo/feo representa el desequilibrio, y eso es lo que quiero transmitir con el personaje ¡representa el desequilibrio humano! Es decir, tiene 3 cabezas pensantes para un mismo cuerpo, se contradicen o se alían, parece que están en discordia constante pero no dejan de ser una misma entidad; como el hombre mismo, que según cada situación tiene varias formas de reaccionar, pensar, querer… Lo de los números viene de que con Remed hicimos una asociación que se llamaba “Drive59″ (59 es el código postal del norte de Francia) de allí los números en las cabezas. Me gustan porque le quitan expresión al personaje, le deja mucho más hermético y nunca llegas a saber cuál es su posición frente a cada situación, permite un margen de auto interpretación mayor. El fin no es criticar a nadie sino que es mi manera de reflejar la naturaleza humana. No sé si ha quedado bien claro.
E: ¿Cómo está la escena artística en Madrid?
3: MADRID IS ON FIRE! Es lo que he estado diciendo desde hace tiempo a todos mis amigos artistas, y creo que la mayoría de los que vinieron a visitarme puede confirmarlo: Remed, FEFE, la Dave chimp, Ekta.
Quiero decir está todavía salvaje aquí, la “Tolerancia Cero” acaba de empezar, pero todavía se puede pintar de una manera muy sencilla en la calle. Comparado con Francia, por ejemplo, la gente está gastando mucho más tiempo fuera (tal vez porque el tiempo lo permite) y se puede decir definitivamente que en el centro de la ciudad las calles están llenas de las intervenciones, tags, graffitiss, personas extrañas … aquí hay vida, hay locura y creatividad en el aire!
Además de que hemos entrado en nuestro nuevo “casa de 200 años” estudio con algunos artistas amigos y un montón de cosas interesantes se están cociendo aquí!
E: ¿Dónde quieres ver tu arte – en las galerías o en la calle?
3: Como no veo mi arte en las galerías, supongo que prefiero verlo en la calle! Pero de todos modos yo no concibo una pieza de la misma manera cuando trabajo en la calle que cuando trabajo en mi estudio.
Quiero decir, sé que mis obras en la calle pueden ser muy efímeras asi que trato de alcanzar el contacto con el ciudadano medio (después de todo, esa es la gente que va a tener que vivir con lo que pintadas cada vez que pasen por ahí).
Me gusta abordar temas sociales y culturales que nos afectan a todos, y yo siempre uso el humor al enfocar estos temas. El humor es sin duda una forma mucho más inmediata y poderosa como forma de comunicación que otras. Por ello, no paso tanto tiempo en los detalles como el que paso cuando estoy pintando un lienzo, hay dos maneras diferentes de acercarse a la forma, una es mucho más fresca y descuidad (las calles) y la otra es más meditada y detallada (el lienzo), pero el fondo sigue siendo el mismo.
E: ¿Cómo consigues las ideas para una pieza?
3: Depende, cuando hago una de esos “Visual recycling” wall (muros visualmente reciclados), la mayoría de las veces lo que me da el tema principal es el anuncio en sí. Me gusta llegar a la pared, soltar la tela, quedarme de pie allí durante un tiempo bebiendo una cerveza y luego empezar improvisando con lo que la calle me ofrece, creo que eso hace que la pieza sea fresca y animada. Para un lienzo, yo hago un boceto y pienso mucho sobre el tema, leo libros, y el uso el buscador de imágenes de Google para ver qué se ve!
E: ¿Cómo utilizas tu obra para influir en los pensamientos o las emociones de la gente que pasa por la calle?
3: Como he dicho antes para mí lo interesante del trabajo en la calle es que te tienes que adaptar al medio, al pueblo, la cultura del lugar. A dónde se encuentra la pintura. No voy a pintar de la misma manera en Madrid que en Marruecos o en la cima de una roca en Torrelodones, y si mantienes eso en mente hay más posibilidades de que las personas se relacionan con su trabajo y el respeto por ella.
E: Tu estilo es muy singular para ti mismo, mirándote a ti en relación con la gente de la comunidad artística. ¿Cómo has llegado a ese estilo?
3: Es bueno eso aquí! Pero no creo que yo tenga ese estilo único. Diría que he tengo elementos recurrentes que definen mi propia simbología como el hombre con cabeza de 3, que tal vez me diferencien de la “nueva escena artística”, ya que mis influencias son más de la vieja escuela como Matisse, Picasso, El bosco, Escher y de ahí es de donde me sale mi simbología. Pero de todos modos creo somos muchos ahora mismo los que tenemos esas características.
E: ¿Cuáles son los artistas que estas siguiendo de cerca?
3: Ahora estoy siguiendo el fotolog de mi buen amigo para ver si se está volviendo más audaz!
Aparte de me encanta la obra de FEFE, N8W, Pelukas, NANO4814, El Tono, Nuria, Zosen, MOMO, DEM666, Ekta, SLK, Debens, Sixe, Spok, Sen mackaoui, Tvrbo, los 80′s.
Y últimamente he estado tratando de ir al prado tanto como pueda para poder ver algunas obras de Velázquez, Goya, El bosco. Es gratis el domingo y es una buena manera de terminar la noche, después de unas tapas en la latina!
E: Fuera del arte, ¿dónde te encuentras?
3: En algún punto sobre el arco iris.
E: ¿Cual es tu experiencia en el mundo de las exposiciones en centro de arte, galerías y similares y que dificultades, virtudes y defectos encuentras en ese sentido?
3: Me imagino que tiene que molar estar trabajando con una galería que te apoye para hacer lo que a tí te guste. Pero por mi experiencia me parece un mundo donde la oferta y la demanda tienen demasiado peso y en el que en realidad la obra del artista importa poco. Ahora sí… cualquier galería que lea esto, ¡¡que no dude en llamarme al 671032393!!
E: Sabemos que desarrollas cierta actividad como diseñador gráfico pero no se si cada vez menos. ¿Cómo llevas la dicotomía artista-diseñador o si lo prefieres artista de encargos-artista de estudio?
3: Pffff pues ¡ni uno ni otro! Últimamente estoy haciendo un master intensivo en “reformas generales” en el nuevo local: poner Pladur, enyesar, tumbar paredes, llenar contenedores, las instalaciones eléctricas… ¡ya no tienen secreto para los 5 fantásticos de la calle Noviciado! No, pero en serio, antes de hacerte el banner llevaba tiempo sin tocar al ordenador. Cuando pinto es cuando mejor me siento y desde luego si consigo vivir solo de pinturas y murales por mi mucho mejor.
Preparando la entrevista vi algo en tu web que no había visto antes, fotografías, y me han gustado ¿sigues haciendo? ¿lo tomas como una parte más de tu actividad creadora o es más un hobby? Te lo digo porque nunca me habías mostrado nada y no es algo de lo que hables.
Sí, claro que sigo haciendo; sobre todo cuando me voy de viaje por ahí, me permite encerrar en la caja negra recuerdos de momentos y de la gente con la me he cruzado. Suelo utilizar esa vieja reflex Canon FTb, es mi compañera de viaje y le tengo un montón de cariño… me mola el objeto en si, muy manual, con esos ruiditos que hacen todos los mecanismos. Claro que lo considero una actividad creadora, pero es como una parte más personal de mi trabajo, a lo mejor por eso no hablo tanto del tema.
E: El año está casi terminado, resúmeme cómo ha sido el 2007 hasta la fecha. ¿Qué planes tienes para el 2008?
3: Pues el 2007 ha sido un año bastante atareado con altibajos. A nivel artístico creo que ha sido el mejor de los casos, hice un lugar para vivir y ahora me sabe casi como construir una casa con mis propias manos, creo que es de mi Obra maestra de 2007! He tenido también proyectos muy buenos, y con la pintura también he estado bien, y fui a marruecos.
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A menudo eclipsada por la sombra de Eltono, la obra de Nuria Mora tiene la personalidad necesaria como para merecer nuestra atención. Además desde hace poco abundan las propuestas individuales de Nuria. La conocemos desde hace años y ya era hora de una muy merecida pausa para conversar con ella y dedicar este espacio mensual a su trabajo.
Entrevistador: Primero, una pregunta que le hacemos siempre a todo el mundo para estas entrevistas: ¿Cuándo, dónde, cómo y por qué empezaste a trabajar en la calle…?
Nuria Mora: Empecé a pintar en la calle en Madrid a finales del 99 con Eltono. La razón fue llegar con facilidad a todo tipo de gente, sensible o no, especializada o principiante, llegar a más cantidad de gente. El resto de las razones por las que pinto en la calle las descubrí después. En mis principios mi motivación fue esa.
E: Imagino que por excitante que resulte, este tipo de acciones también exigen una dedicación muy especial y cierto nivel de sacrificio fuera del trabajo habitual de un artista en su estudio ¿Sigues sintiendo las mismas ganas de hacer acciones en la calle ahora que hace unos años o quizás sí pero sobre todo aquellas que formen parte de un proyecto más amplio?
NM: La calle es mi taller, no me da ninguna pereza salir a pintar. Lo único cierto es que ahora que estoy llena de proyectos, las salidas a pintar son menos frecuentes, pero todos los proyectos que hago aunque se desarrollen en galerías o museos tienen la calle siempre muy presente.
E: Cuando hablo de acciones en la calle como parte de un proyecto me refiero, para el que no conozca tu trabajo, a cómo siempre que puedes intentas que cuando haces un proyecto en una sala o galería el espacio tenga referentes a acciones que has hecho anteriormente o paralelamente en la calle. Cuéntame un poco cómo te planteas toda esta dualidad entre el espacio interior y el exterior, tan importante en tu trabajo.
NM: No tiene sentido para mi realizar un proyecto en un espacio expositivo y no usar la calle como referencia. Me interesa proponer una reflexión sobre el uso del espacio público y privado analizando y experimentando con la intersección que se produce entre ambos lugares.
E: Me parece especialmente interesante en tu obra como todo ese importante sustrato conceptual no supone prescindir de los aspectos puramente estéticos como a veces parece habitual en lo que podríamos llamar artistas conceptuales. Si antes te preguntaba por el equilibrio entre exterior e interior ahora me interesaría que me contaras cómo ves este otro equilibrio entre lo visual y lo conceptual.
NM: La utilización que hacemos de la imagen tanto cuando trabajo con Tono como cuando lo hago sola tiene por un lado un carácter político porque donde se desarrolla es en la ciudad y luego porque interviene en los asuntos públicos con la acción. Pretendo invitar a la reflexión y a la quietud. Pretendo ser más interrogativa que afirmativa. Yo creo que de ahí viene la fuerza y esa capacidad de sugerencia. En lo estético parto de un esquema geométrico definido pero con posibilidades cambiantes infinitas debido a que el signo se inscribe en la geometría de la superficie elegida, planteando un serio diálogo con la arquitectura que lo soporta. Mi objetivo es poner en valor el soporte.
E: Otro de los aspectos que están presentes en tu trayectoria es tu cercanía al mundo de la moda. Creo que trasciende a tu obra puramente plástica y sobre todo se hace muy visible cuando en tus piezas incorporas formas rellenas de patrones de dibujos que muy bien podrían ser diseños de estampados textiles. No sé cuánto hay de intencionado o cómo te sientes de cercana al mundo de la moda o qué relación tienes actualmente con él. Cuéntame un poco.
NM: Ahora mismo ya no tengo mucha relación con la moda salvo en ocasiones puntuales como fue lo de Loewe en Japón o algunas camisetas, etc. La principal razón de la incorporación de los patrones florales y geométricos a mis pinturas es por la necesidad de transformar la pintura en una experiencia mediante la cual quiero invitar a reflexionar sobre nuestra relación con el tiempo y el espacio, con el tiempo porque la repetición de un patrón que se repite una y otra vez sugiere un largo periodo de realización y con el espacio porque a través del dibujo me apropio del lugar arquitectónico donde el espectador proyectará sus ideas y experiencias. Así mismo hay una clara cruzada contra lo industrializado del lenguaje artístico, algo que es muy común hoy día sobre todo con gente que trabaja en la calle.
E: Y con Kiricol, la marca de bolsos que tenías ¿qué paso? Tenía la sensación de que gustaban bastante.
NM: Kiricol lo maté ¡¡antes de que me matara a mí!! Tenía mucho éxito pero había que tomar una decisión. Habíamos crecido mucho en muy poco tiempo y era una marca muy artesanal: entre mi madre y yo lo hacíamos todo, desde crear el prototipo hasta venderlo y ocuparnos de la producción. Entonces lo que ocurrió fue que solas no podíamos con todo. Darnos cuenta de eso me llevó a tomar la decisión de no convertirme en empresaria pues teníamos que hacer muchos cambios a los que no estábamos dispuestas, tales como dejar de hacer lo que nos apetecía por vender más, dejar de producir en España y hacerlo en China… Además cada vez me salían más proyectos con la pintura y tomé la decisión de dejarlo.
E: Para ti, más allá de que sean mundos con un importante componente creativo, el arte, más puro y la moda, más instrumental quizás, ¿Qué relación tienen, cómo se llevan? ¿Ves terreno aún sin explorar?
NM: Después de trabajar con Gavina Ligas en Jocomomola aprendí muchísimo de ella. Creo que es también una de las razones por las que incorporé estampados a mis pinturas. Fue ella la que me metió el gusanillo en el cuerpo. Al margen de esta experiencia los extremos Arte y Moda no se tocan pues la moda tiene una función y el arte no pero en ambos campos hay muchas parcelas de intersección y hay un terreno en el que un artista y un modisto serían igual de efectivos.
E: Luego tienes una faceta muy de ilustradora cuando haces dibujo y trabajas sobre papel con tinta, acuarelas, pero no veo que sea una forma de trabajo que transcienda mucho. ¿No te interesa, no has tenido las oportunidades o quizás no te encaja en los proyectos que sueles hacer?
NM: ¡Un poco de todo! pero mira qué casualidad que participo en una exposición en Nueva York organizada por Michael De Feo que va sobre artistas urbanos, pero la variante es presentar una obra que pertenezca a una faceta desconocida y voy a mandar tres acuarelas de 1m x 1m.
E: Gran parte de tu trabajo no puede entenderse sin hacer referencia a Eltono, con quien firmas muchos de los proyectos, exposiciones y trabajos que realizas. Después de tantos años ¿cómo acaba definiéndose el rol del uno y del otro, cómo surgen las ideas y qué sigue aportando el uno al otro para que siga valiendo la pena trabajar juntos?
NM: Después de tanto tiempo trabajando juntos, aunque ahora mismo tengamos la necesidad de desarrollarnos también por separado, hemos descubierto que somos muy buen equipo y eso no va a cambiar. Queremos seguir adelante como “Eltono y Nuria”. No hay nada establecido, ni ningún rol predeterminado. Es una colaboración muy natural en la que las ideas se van fraguando con aportaciones de uno y otro. Por supuesto hay cosas en las que cada uno es especialista pero a nivel técnico, a nivel conceptual,… estamos completamente compenetrados. Muchas veces una vez definido el concepto el progreso del proyecto y el desarrollo lo realizamos casi sin hablar, es un diálogo interno, un claro ejemplo es el muro de Córdoba.
E: Volviendo a tus intervenciones en la calle: ¿Qué progreso percibes en tu propia actividad en ese medio desde que empezaste y qué cambios en Madrid y a nivel mundial en esa variopinta escena?
NM: Mi pintura ha evolucionado porque el soporte, que es la ciudad, cambia y también descubro nuevos registros cada vez que viajo por la misma razón. Cada vez en Madrid hay menos sitios para pintar, sobre todo en el centro que es donde habitualmente pinto. Pero tengo la suerte de viajar bastante. A nivel mundial hay gente estupenda, gente buena y mediocres como siempre pero he descubierto una nueva especie: los “groupies” y los “wanabee”. Cuando yo empece no había de eso y ahora parece que todo esto es algo muy molón y hay gente que ve con ojos totalmente distintos lo que hacemos unos pocos. Mucho “telegraffiti” y poca investigación convirtiendo sus blogs en un verdadero vertedero de la modernidad… bueno, creo que me he explicado.
E: Parece que entre las muchísimas personas que desarrollan una actividad plástica creativa en la calle en todo el mundo hay una enorme heterogeneidad de estilos y enfoques de técnicas, de referentes e incluso éticos. ¿Dónde dirías que te sitúas tú en ese sentido?, ¿qué artistas de ese mundo admiras más?
NM: Ufff ¡¡¡qué preguntita!!!! Yo hago esto porque me gusta, porque lo necesito. La verdad es que no sé donde estoy situada. Creo que eso le correspondería a otro decirlo. Admiro a Johnny Cash y a Maria Callas, Millie Jackson a Gordon Matta Clark, Andy Goldsworthy, a mis amigos de El equipo plástico y los de El cartel incluido Mutis, a Manu el primo de…. yo qué sé…. Pepa Prieto ¡¡es la bomba!! y Mister “Eltono” también.
E: ¿Cuál es tu experiencia en el mundo de las exposiciones en centros de arte, galerías y similares y qué dificultades, virtudes y defectos encuentras en ese sentido?
NM: Mi incursión en este mundo fue casual y natural. Un día pintando en la calle llegó Tono Arean, nos vio y nos preguntó “¿esto es algo?” y respondimos “sí, es algo”. A la semana Marta Moriarty y Tono nos pusieron un e-mail contándonos su nuevo proyecto, “Vacio 9” y nos invitaron a una cerveza en la cervecería Alemana de la Plaza de Santa Ana. Nos gustamos y nos propusieron trabajar con ellos. De eso hace ya cinco o seis años. Nuestras incursiones en museos y centros de arte han ido ocurriendo también de forma progresiva. No he encontrado ninguna dificultad porque tenemos una relación maravillosa con nuestra galerista.
E: ¿Qué andas haciendo últimamente?
NM: Lo último ha sido el proyecto de Berlín de las pancartas en agosto. En septiembre fui a Londres a pintar un restaurante mejicano que se llama “Wahaca”. Luego las esculturas del patio del Matadero y acabo de volver de Austria de pintar la sede de Tagtool a orillas del Danubio y de hacer misiones nocturnas con el juguetito.
E: ¿Algún plan para el futuro que nos quieras y puedas adelantar?
NM: Lo próximo es la colectiva de Nueva York, una expo con El equipo plástico en L.A. y en diciembre me voy a Argentina
E: ¿Qué proyecto no te han propuesto aún y quisieras que lo hicieran?
NM: Uff. ¡¡Medianeras en Madrid!! Hay una en la plaza de los cines Luna que me llama y como imposibles hay muchos más.
E: ¿Algún artista o iniciativa que quieras recomendarnos?
NM: Mira la web de Vacío 9 son la mayoría estupendos. ¡¡Barriendo “pa casa”!! Mis preferidos son Julio Jara, José Luis Vicario y Cara Montoya.
y como las letras sin imágenes no son nada, os dejo una muestra de las obras de Nuria.
+ Info: Web
Via | Subaquatica
Entrevistador: Nombre, Edad y Lugar.
Pez: Pez, 27, Barcelona.
E: Hace cuanto que haces/en “street art”?
P: 1999.
E: Lugar favorito para hacer y ver “street art”?
P: Las Calles más degradadas de Barcelona.
E: Primera vez que viste alguna forma de “street art”?
P: En magazines y en las calles de Barcelona.
E: Que proyecto o trabajo estas/n haciendo en este momento?
P: Estoy pintando un lienzo para una exposición colectiva con otros artistas urbanos, estoy acabando de hacer una página web nueva para el 2004, y estoy serigrafiando sudaderas con diseños míos, y preparando un taller de pintar camisetas a manos para unas “jornadas grafiteras” que se harán en Barcelona en Enero del 2004 entre otras cosa-
E: ¿Qué opinas del “street art” en Argentina?
P: Pues es todo nuevo para mí, lo conocí hoy mismo gracias a vuestra pagina web, me parece bastante interesante y tiene bastante fuerza, y creo que no tiene nada que envidiar a otros países.
E: ¿Algunas últimas palabras para la gente que empieza?
P: Que aporten su granito de arena siempre respetando a los otros “artistas” y que sean creativos y originales intentado crear siempre cosas nuevas e impactantes, que intenten ser ellos mismos y no sigan los pasos de los demás. Que salgan a la calle y plasmen sus diseños! que no los dejen en hojas de papel que nadie los vera nunca. La calle es de todos! Pinta tu parte!
y para terminar, una muestra de sus obras…
Via | SMNR Wooster Collective